Kintsugi
Según la tradición japonesa, "son los objetos rotos los que guardan grandes historias, los que son únicos y especiales precisamente por esas "heridas".
Las personas a veces vivimos situaciones y atravesamos por momentos que sentimos que "nos rompen" un poco y nos fragmentan. En ocasiones tratamos de que "no se note", seguimos adelante o resignándonos o haciendo como que no ha ocurrido, o que afecte lo mínimo posible, impidiendo que podamos realizar aprendizajes sobre lo ocurrido. Parece como si nos avergonzase o como si una parte de nosotros se sintiera vulnerable por ello.
Para mí son esos quiebres de nuestra vida, esas heridas, esos dolores que nos van marcando, los que en realidad nos hacen ser quienes somos. Esta metáfora del Kintsugi, me hace pensar que en lugar de negarlos, ocultarlos y reprimirlos, necesitan ser atendidos, tenidos en cuenta, sanados, y también celebrados, ¿por qué no?
Es nuestra historia la que nos hace únicos. Y son esas cicatrices, las que nos hacen ser quienes somos.
Tenemos dos opciones, o hacer como si no hubiera ocurrido (y dejar que de manera inconsciente nos determinen) o aprender de ellas, sanar y no avergonzarse de ellas, para salir fuertes, hacia adelante, con la seguridad de ser quienes somos.
Ni más, ni menos.
¿Y tú te avergüenzas de lo que has vivido y de lo que te ha herido, o te permites aprender, sanar y cicatrizar?
María.
